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| Pieter Bruegel. El triunfo de la muerte. 1562 |
En el marco de los preparativos del traspaso de mando, Kast haciendo gala del estilo desaforado de Trump. Milei, Bukele y el resto de los líderes ultraderechistas del mundo, ha puesto en duda el proceso y preparando las condiciones para instalar una retórica y lo que es más significativo, una política refundacional que algunos han dejado en el plano de la advertencia. Los pusilánimes de siempre, que esperando que cambie de opinión y abrigue en algún rincón de su retorcidos razonamientos la posibilidad de que escuche sus ruegos, se disponen a prestar servicios a su obra restauradora de lo más puro del dogma neoliberal. A las perdidas, algo podrá chorrear de ésta; algún contrato, algún proyecto o un pituto siquiera.
Los dos nudos en que se ha centrado aquella mise en place son la historia del "cable chino" y el "enorme" déficit fiscal que le hereda Boric a la futura administración.
La trama que involucra a una empresa china y al Ministerio de Transportes en la realización de un negocio que claramente beneficia al país, ahora incluye al gobierno de Trump y arrastra irremediablemente a Kast y todo su gabinete, incluido el ministro que era abogado de China Mobile a un conflicto en que solamente demuestra su servilismo con los actuales inquilinos de la Casa Blanca. No hay otra explicación para tan escandalosas declaraciones de Kast, Sedini, Alvarado y De Grange. Es impresionante cómo incluso el interés que puede tener para los empresarios chilenos, es puesto en segundo plano a la hora de demostrar la buena conducta y la disoposición de la nueva administración para lustrar los zapatos de Marco Rubio y aplaudir todos los estropicios de la administración Trump incluido el bombardeo de Teheran.
Las declaraciones de Pérez Mackenna frente al hecho y los planteamientos abiertamente injerencistas del embajador Brandon Jud resultan de una indignidad que sólo debiera avergonzarnos, pues demuestran cuál va a ser su política. No se trata ya ni siquiera de defender el hipócrita concepto de un "orden internacional basado en reglas". Se trata de rechazar los intentos de restaurar la primacía de un imperialismo agónico.
En cuanto al dichoso déficit fiscal heredado, la alharaca sólo convence a audiencias cada vez más embrutecidas por la majadería de los medios del sistema y las estrecheces de su vida cotidiana, las que no se topan por ninguna parte. Es más, lo único en que puede concluir, que es como lo han sostenido las futuras autoridades, el batallón de opinólogos venales, así como toda la tecnocracia neoliberal, es la necesidad de realizar un ajuste que significa recortar el gasto fiscal y eliminar trabas para proyectos de inversión.
En simple, eliminar o a lo menos limitar gasto que actualmente realiza el Estado y del que pueden hacerse cargo las familias. Por ejemplo, gastos en educación, salud, vivienda, transportes, cuidado de enfermos, personas mayores o con discapacidad. Y en segundo lugar, como lo pretende Trump en Alaska agujereando el subsuelo marino en busca de petróleo o Milei en Argentina reformando la ley de glaciares para facilitar la explotación minera en la Cordillera de los Andes, en desregulación en el terreno ambiental para facilitar proyectos mineros, energéticos, portuarios etc.. Es lo que han dicho majaderamente habiendo acuñado y popularizado incluso el concepto dfe "permisología".
Las desregulaciones van a incluir con toda probabilidad normas de seguridad, flexibilidad laboral y facilitación de contratos con terceros en la provisión de servicios temporales en faenas, inlcuyendo además, la destrucción de las fuentes de trabajo actualmente existentes y que no se ajusten a sus necesidades.
Ese es el futuro del neoliberalismo. Profundizar y acelerar a un ritmo desmesurado la destrucción del medioambiente, con todo lo que conlleva en relación con la transformación de la sociedad, el trabajo, las relaciones del hombre con la naturaleza, sus hábitos y cultura -incluida la educación escolar y uiversitaria-, así como una desprotección social cada vez más total presentada, como lo ha hecho el bufón de Milei, tras la retórica de la libertad. Es frente a lo cual debe prepararse el pueblo y lo que deberá enfrentar en el mediano y corto plazo.
