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| Georg Grosz. Pandemonium. 1914 |
A Kast se le apareció la
realidad de sopetón en las últimas encuestas. Supuso, aparentemente, que ésta
es un conjunto de datos que cabe en un excell y que con un poco de esfuerzo y
buena suerte, se pueden manejar desde las oficinas del Ministerio de Hacienda y
el Banco Central. En la pasada, transfiere miles de millones de pesos a los
bolsillos de los ricos -como si estos fueran sólo eso, puros datos- en el
supuesto de que ellos van a invertirlos -dentro de la lógica impecable pero
abstracta que lo guía-, no guardarlos debajo del colchón, para idealmente
beneficiar a todo el mundo.
Pero como escribió Goethe
"gris es el árbol de toda teoría y verde el árbol de oro de la vida".
Efectivamente, la realidad es mucho más compleja que las sentencias de los
manuales de economía política neoliberal de Quiroz y sus ayudantes. Y la complejidad
no proviene, como les gusta decir a sus ideólogos, de su imprevisiblidad y
cambios constantes que hacen de la incertidumbre casi un principio organizador
de la vida social que tiene a todos los trabajadores y empleados jugándose el
futuro en la bolsa. Esto, aunque sean las AFP´s las que lo hacen por ellos con
desastrosos resultados como ha quedado de manifiesto en la caída de los fondos
D y E por estos días.
No. La realidad está hecha de
personas concretas, empresarios y empleadores; trabajadores, hombres y mujeres;
chilenos, inmigrantes y pueblos originarios. De sus intercambios en la vida
cotidiana y de intereses muchas veces opuestos, los que aparentemente para el
neoliberalismo no existen, excepto como números o datos. Cada decisión de
política económica tiene efectos en sus vidas, favoreciendo a unos y
postergando a otros. Los números de las últimas encuestas solamente lo reflejan
y por muchas piruetas que haga y conejos que saque del sombrero -como la rebaja
del tag o los pichiruchis planes de empleo -, no la puede ocultar ni evitar y
le están reventando en la cara a Kast y la derecha, de lo cual es una
demostración el debate que protagonizan en torno al significado del 30%.
Para los más cabezadura, el
piso sobre el cual gobernar y reconstruirse. Para el resto el comienzo de la
pendiente que de no mediar una decisión política y acciones encaminadas a
implementarla, puede terminar en cifras peores que las de Piñera en sus dos
gobiernos y un nuevo estallido de protesta social.
Las encuestas tampoco son un
reflejo exacto de la realidad, en todo caso, ni siquiera una foto del momento
como dicen muchos, menos una predicción. No son más que expresiones
estadísticas del sentido común. Un promedio de los miles y millones de
experiencias de la gente en su vida cotidiana. En el trabajo, en el consultorio
y la escuela; el barrio en el que habita y el comercio, sea éste el mall, el
supermercado, la feria o el almacén. También de lo que escucha en la televisión
y consume en las redes sociales, sin contenerlas nunca completamente.
La oposición no debe aspirar
únicamente a representarlo. Todo lo contrario, debe ser la que exprese la
diferencia, si no le quiere dar la razón a los republicanos. La que ponga
objetivos y movilice a la opinión pública y a aquella sociedad real hecha de
gente común, con el propósito de mejorar su vida, que es lo que se merece. Para
ello, debe tomar una posición y decidir de qué lado está. No se puede servir a
Dios y el diablo al mismo tiempo, menos en cuestiones como la distribución de
la riqueza, el costo de la vida y el acceso y protección de bienes que nos
pertenecen a todos y todas y por lo tanto, derechos que el Estado debe
proteger, como la educación, la salud, el trabajo, la previsión social y el
medioambiente.
No basta con una declaración
de buenas intenciones, de las que está pavimentado el camino al infierno y que
pueden compartir hasta Kast y Quiroz. En este momento se trata de ideas y
acciones concretas. Ahora que desde todos los ámbitos se manifiesta un rechazo
transversal al Presupuesto que propone el gobierno, se debe concretar este
rechazo en propuestas en industria, empleo, educación y salud pública;
descentralización y medioambiente.
Estas, en acciones de
movilización de sus partidos, campañas, giras de sus dirigentes, conversaciones
con las organizaciones sociales y territoriales, no para decirles lo que
tienen que hacer sino para conocer sus problemas; recoger sus propuestas;
relevar sus reivindicaciones frente a los poderes del Estado y las
instituciones. Hay un terreno fértil que va desde los gobernadores regionales y
rectores de universidades hasta organizaciones sindicales, estudiantiles, de la
cultura, feministas y de género que para ser mayoría nuevamente, solo requieren
convertirse en un proyecto nacional de desarrollo democrático y no sólo una
suma algebraica de sus dolores, camino por el que como ha quedado demostrado ya
no se va a avanzar mucho.
Habrá quienes prefieran el
trillado camino de los acuerdos, como si esos fueran la manifestación pura de
la buena voluntad, obviando los contradictorios intereses en juego en la hora
actual. Las columnas de Ignacio Walker y J.J. Brunner dan cuenta de esta
postura nostálgica de un centro político definido más por cuestiones de forma
que por sus propuestas y contenido doctrinario e ideológico. Tal como está
sucediendo en Europa, estos eternos transeúntes del camino de en medio, se van
haciendo cada vez más intrascendentes, mientras miles de trabajadores,
trabajadoras, pensionados, docentes y jóvenes reclaman por el alza del costo de
la vida; la pérdida de puestos de trabajo, el financiamiento de los servicios
sociales y contra el aumento del gasto militar.
Justamente, los que se
expresan después en los triunfos electorales que mantienen a raya, por el
momento, el avance del neofascismo mientras los partidos tradicionales se
desploman.
El despertar de Kast y la
derecha y su constatación de lo que él y su política son para la sociedad
solamente van a dar paso a la constitución de un movimiento opositor cuando
partidos, líderes progresistas y organizaciones sociales pongan en el centro
del debate un proyecto para el país. No un conjunto de parches para corregirla
ni un listado de reivindicaciones por cumplir.






