jueves, 22 de enero de 2026

El gabinete del capital

Rembrandt Van Rijn. Los sindicos de los pañeros, 1662

No se podría catalogar de otra manera el equipo que Kast acaba de nombrar para que lo acompañe en su gobierno. Figuras que van desde el más rancio pinochetismo y que hasta lo defendieron judicialmente como Barros y Rabat; liberales de los negocios formados por Piñera, como Pérez Mackenna y Daniel Mas; algunos lobbystas que actuaron en el pasado en favor de las grandes empresas como Ximena Rincón, Catalina Parot y Jorge Quiroz; conservadoras furibundas como la ministra de la mujer, Judith Marín, María Jesús Wulf en Desarrollo Social y María Paz Arzola en Educación. 

Caso aparte sería Sedini en la secretaría general de gobierno pues viene del IES, think tank de una joven generación de recambio de derecha que apenas alcanzó a insinuar una tibia crítica a sus antiguos mentores y ya se puso a disposición de lo más reaccionario del espectro de fuerzas políticas. Y Undurraga y Lincolao en cultura y ciencias, una suerte de adorno para un gobierno que no tiene política en estos frentes.

Y antiguas glorias de la democracia de los acuerdos como Jaime Campos, Claudio Alvarado y García Ruminot, que aportan muñeca y redes políticas. Una síntesis de la historia del neoliberalismo chilensis.

Se trata de un gabinete firmemente comprometido con la defensa de la gran empresa y la exclusión. Que de uno u otro modo colaboraron a la construcción de un orden discriminador, desigual, que ha depredado el medioambiente a niveles que lo tienen en un stress insostenible y se han opuesto de manera tenaz a la democratización de la sociedad, las libertades y autonomía individual en materia moral y cultural. Una síntesis más o menos representativa del desarrollo de las derechas desde las postrimerías de la dictadura hasta el día de hoy. 

Resulta de una candidez asombrosa escuchar a quienes en el futuro van a ser oposición, decir que van a esperar a ver lo que vaya a hacer. ¿No leyeron el programa? ¿No escucharon decir a Kast una y otra vez que va a realizar un gobierno de emergencia? ¿que va a recortar el gasto fiscal de forma brutal? eso dejando a un lado sus amistades regionales que van de Milei a Bukele; o que sus declaraciones por el secuestro del Presidente Maduro de Venezuela, dejan a las claras su posición de subordinación frente al gobierno de Donald Trump

No es esperable otra cosa de sus ministros. Solamente rebajas de impuestos; flexibilidad laboral; megaproyectos energéticos, portuarios, privatizaciones; desregulación y manga ancha para los empresarios; flexibilidad laboral, bajos salarios y menos derechos de sindicalización y negociación colectiva; más selección y exigencias académicas, disciplina y sometimiento a la autoridad a niños y jóvenes en escuelas y liceos; menos derechos para la mujer y ojalá expulsión de la comunidad LGBTQI+ fuera de los márgenes de lo admitido socialmente.

La prensa se entretiene, mientras tanto, comentando la ausencia de Kaiser y su secta de fanáticos, incluidos sus hermanos, y los despistados de siempre, calculando cuánto tiempo va a durar por su inexperiencia, obviando lo esencial: el carácter de clase de este gabinete, por los evidentes intereses que viene a defender; la filosofía profundamente reaccionaria que lo inspira y las tareas de las que se viene a hacer cargo y que están escritas en el programa de Kast. 

La pusilanimidad a varios les hizo pagar una cuenta bastante cara en las recientes elecciones. Algunos se acomodaron rápidamente y lo siguen haciendo, flotando como siempre en cualquier agua. Otros todavía adoptan la posición del “librepensador” que renuncia a comprometerse moral y políticamente tras una presunta “objetividad” que fue arrasada en las recientes elecciones. Una izquierda plena y sin complejos es la única con capacidad de disputar el poder nuevamente y eso desde el primer día del gobierno ultra de Kast y los empresarios; no después de que haya arrasado con lo que queda de nuestra lánguida y parchada República. 


 

sábado, 17 de enero de 2026

Renunciar en los descuentos

Francis Picabia. Love parade. 1917


La decisión del Partido Socialista de suspender su participación en el cónclave de los partidos de izquierda este fin de semana, es insólita por decir lo menos. Es como abandonar el partido minutos antes del pitazo final.


La explicación de la dirigencia socialista, y también la de dirigentes del PPD como Carola Tohá, incluso la desmiente cuando dice que lo prioritario es la solidaridad con Gustavo Gatica.

En efecto, la razón aducida por la dirigencia socialista para restarse del cónclave y suspender su participación en las reuniones de coordinación de los partidos que apoyan al gobierno, son las críticas hechas por sus aliados de Apruebo Dignidad (el PCCH y el FA) a la Ley Naín Retamal, que es la que en principio habría determinado la resolución de la justicia -resolución criticada incluso por el Presidente Boric-, aunque recién en Mayo se conocería el fallo, lo que haría posible determinar nuevos pasos a seguir en la búsqueda de la justicia.

Recientemente también, se acaba de dar un vuelco sorprendente en el caso de la investigación por la desaparición de Julia Chuñil que, desechando diligencias solicitadas por los abogados del CODEPU, consiste, en cambio, en otras ordenadas por la fiscal Tatiana Esquivel que sugieren una responsabilidad de sus propios familiares en la desaparición de la activista ambiental mapuche, en un proceso cuestionado por la dirección que ha tenido desde un principio, sin que haya habido poder del Estado capaz de modificarlo.

Los matinales y toda la prensa venal que por más de dos años ignoraron el caso, le han dedicado prolongadas horas de morbo para machacar dicha hipótesis. Los medios han dedicado también una extensa cobertura al teniente coronel que disparó contra Gustavo Gatica, convirtiéndolo en una suerte de referente de la ultraderecha y los fascistas de todas las calañas y denominaciones.


No hay que ser pitoniso para darse cuenta de la operación que pretende dejar en la impunidad alevosos crímenes y legitimarla ante la opinión pública, que es el primer paso de los poderes constituidos para impedir que en el futuro el pueblo vuelva a osar siquiera cuestionar la sacrosanta gobernabilidad democrática sostenida en la exclusión y el abuso con los pobres y el pueblo.

Es esa impunidad precisamente la que establece un límite, tal como los mismos partidos de Socialismo Democrático admiten en su declaración, y lo que debiera ser una razón más que suficiente para asistir a la convergencia de los partidos y organizaciones populares y democráticas.

El partido no ha terminado aún y abandonarlo en este momento es a lo menos antiestético y poco honorable. Las diferencias políticas en el seno del pueblo son históricas y tratándose de la complejidad de la lucha de clases en la etapa actual, esperables y una motivación para debatir, reflexionar y corregir lo que haya que corregir; en ningún caso una excusa para abandonarlo.

Desde "avanzar sin transar", hasta "la retroexcavadora",son muchas las fórmulas simplistas que pueden transformarse en un obstáculo para el avance de la unidad del pueblo y no motivo de debate y elaboración. Ese debate se debe realizar, negarse a hacerlo justamente la excusa de la reacción para golpearlo. 

sábado, 10 de enero de 2026

La tentación de seguir haciendo lo mismo

Francisco Goya. Si sabrá más el discípulo. Serie los caprichos. 1799



Fines de 2025 en una comuna popular urbana de la RM. Como todos los años, el Concejo Municipal debe aprobar el PADEM que no consiste en la planificación de la oferta de matrícula de establecimientos públicos, sino en su adaptación a la demanda de los vecinos, la que depende fundamentalmente de dos cosas: la evolución demográfica y la competencia del sector particular subvencionado.

El plan aprobado en él, consiste en fusionar cursos, y en cerrar escuelas. No en proponer un proyecto educacional para la comuna, como no sea un listado de buenas intenciones.

En general, los planes propuestos por los DEM y Corporaciones a los Concejos Municipales, como en este caso, no son otra cosa que la renuncia del Estado a diseñar y planificar la educación pública y más bien, consisten en adaptarla a presuntas leyes naturales como la tasa de natalidad y la piedra filosofal de los neoliberales, las "preferencias" individuales de los padres y apoderados.

Por eso el “plan” consiste, en los hechos, en una adaptación de la oferta educativa que, en muchas ocasiones, implica sacrificar talleres, actividades escolares, laboratorios de ciencias, producto de la estrechez económica que significa la pérdida de matrícula dado el esquema actual de financiamiento que lo hace depender de factores variables como la asistencia a clases de los y las estudiantes.

Es decir, además de ser menor, la oferta educativa es de peor calidad. El "servicio", por lo tanto, se reduce a lo mínimo, docencia directa en aula -lo que en el peor de los casos, equivale a tiempo de encierro y en el mejor, a clases monótonas, mero adiestramiento-.

Los equipos de directivos docentes, en lugar de ser equipos pedagógicos que lideran proyectos educacionales, son reducidos a meros administradores de recursos humanos y materiales, cada vez más escasos, sobreexigidos por la rendición de cuentas a través de una red burocrática que van de las Direcciones Provinciales, la Superintendencia de Educación, la Agencia de Calidad, las Direcciones Municipales de Educación a multitud de agencias, fundaciones y corporaciones por las que están intervenidas pedagógicamente, con tal de demostrar a través del SIMCE y la PAES su aptitud para entregar una educación de calidad, de manera que su profesionalismo se mide por la cantidad de papeles que llenan o se expresan en una planilla excell.

En el pasado, esto facilitó el florecimiento de la educación particular subvencionada, cuyos empresarios se hicieron el pino a costa de la educación pública. Hoy en día, sin embargo, son todas y no sólo las municipales, las escuelas que tienen este tipo de problemas, incluida la baja de la matrícula, a las que las arrastraron políticas que se suponía eran las que iban a hacer florecer un sistema educativo diverso y de calidad, aunque los resuelven de modos distintos.

La respuesta del sistema y de sus representantes políticos, especialmente ahora con la elección de Kast, consiste en reincidir en las mismas recetas sabiendo que sus resultados no podrían ser distintos. Es como el alumno que no entiende la materia y que cree que con volver a estudiarla, podría mejorar sus calificaciones aunque no entienda ni jota. Más inverosímil en todo caso es que las organizaciones sindicales del magisterio consideren una idea similar que consiste en resistir del mismo modo y con las mismas herramientas de hace treinta y más años, una tendencia confirmada periódicamente y que no ha podido detener.

Las únicas políticas que, parcialmente, han modificado este panorama son la Ley de Inclusión y la Nueva Educación Pública, aprobadas durante el segundo gobierno de la presidenta Bachelet.

Pese a lo anterior, las administraciones municipales, incluidas las que estaban bajo conducción del “progresismo”, salvo honrosas excepciones, siguieron haciendo lo mismo. Y el magisterio organizado también. El resultado no podía ser otro que la destrucción de la educación escolar.

Llegó el momento por lo tanto de intentar hacerlo de otra manera. No se trata de resistir, lo que a estas alturas resulta de un romanticismo grotesco por lo extemporáneo, sino de proponerse la construcción de un nuevo sistema escolar. Las bases están echadas como queda dicho anteriormente. Un conjunto que considerando la diversidad de proveedores del servicio, de orientaciones doctrinarias y pedagógicas, conforme un “sistema”. Hay experiencia acumulada en los últimos diez años y cuadros preparados. Ello supone pensar y discutir las atribuciones del Mineduc y toda la institucionalizad educativa.

También modificar el sistema de financiamiento de la educación escolar, verdadero “lecho de procusto” que cercena su sentido y facilita la transferencia de responsabilidades y atribuciones de lo que es una politica de Estado, a los privados y finalmente a las familias, tal como lo está haciendo Milei en Argentina .

Finalmente, encabezar una discusión sobre el curriculum que la escuela chilena necesita, en el marco de un mundo cada vez más peligroso e incierto.

Las tentación de resistir ahora que Kast, asume la posta de un neoliberalismo agónico es mucha y el velo con que lo habitual oculta los desafíos auténticos del sindicalismo docente puede terminar por ponerlo en una posición defensiva que posponga una vez más los cambios en medio de una crisis que la ultraderecha no puede enfrentar sino con violencia pero que el pueblo puede transformar, con audacia y voluntad, en una genuina transformación. 

lunes, 5 de enero de 2026

Las calcetineras de Trump

Caravaggio. David y Goliat. 1600


Mientras en las calles de Caracas y otras ciudades de Venezuela, así como en capitales de Europa y el resto del mundo se multiplican las manifestaciones de rechazo a la intervención militar de los Estados Unidos en ese país y el secuestro del Presidente, junto a su esposa, Kast no hace sino avergonzar a los chilenos y chilenas con sus ridículas declaraciones celebrando el delito flagrante de Trump y su patota. Solamente un grupo de presidentes latinoamericanos tan pusilánimes como él, se refocilan en su servilismo e imposibilitan un acuerdo de la CELAC condenándolo.

Presidentes que tienen a sus pueblos sumidos en la desesperanza y la incertidumbre producto del retiro del Estado y la transferencia escandalosa de recursos que le pertenecen a todos y todas, al pequeño grupo de las grandes fortunas que controlan sus riquezas, riquezas que podrían solucionar la pobreza y precariedad de millones.

Milei en Argentina, que la tiene sumida en la recesión más profunda y sometida a un endeudamiento crónico que condena sus posibilidades futuras de desarrollo; Rodrigo Paz en Bolivia, quien elimina subsidios y se apresta a la privatización de los hidrocarburos, lo mismo que su colega peruano José Jerí; el tristemente célebre Nayib Bukele, cancerbero de El Salvador y Daniel Noboa, empresario bananero que ha generado con sus políticas de recorte de políticas sociales el estallido de protesta de trabajadores e indígenas en Ecuador.

Ese es el grupo de amigos a los que se ha unido Kast para celebrar el delito consumado por Trump, Rubio y el resto. Hasta los países de la UE, que no son precisamente comunistas ni chavistas, lo han condenado. Probablemente, porque con esa grosería que lo caracteriza, ya los notificó de que además de hacerse cargo de financiar su seguridad y tener que pagarle los insumos, pretende arrebatarles Groenlandia.

Resulta inaudito que haya quienes lo hagan. Bolsonaro, afortunadamente encarcelado por sus actos sediciosos, junto a un pequeño grupo de mafiosos de Miami son los únicos que están celebrando y precisamente por esa razón, más temprano que tarde, van a tener que rendir cuentas ante los pueblos de América por su abyección y su renuncia a la defensa de su soberanía.

Por eesa razón, el latinoamericanismo, heredero de Bilbao, Recabarren, Allende y Fidel, es el que hoy por hoy establece una frontera entre la reacción y los demócratas. No hay lugar para medias tintas. Trump no consiguió lo que en sus afiebrados delirios tal vez pretendía. La extravagante Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado y el resto de la ultraderecha, incluido el presidente encargado Juan Gauidó y el frustrado prospecto Edmundo González, después de clamar por una invasión, se quedaron con los crespos hechos, primero por su incapacidad para convocar a nadie y en segundo lugar por el temprano desahucio que les extendió Trump.


Por el contrario, la aplicación del plan de sucesión del Presidente Maduro en un caso como el actual; la unidad de la dirección del proceso bolivariano; el repudio masivo a la intervención norteamericana incluso en las calles de Nueva York y Washington; la condena internacional que ha caído sobre el secuestro de Maduro y el bombardeo de algunos barrios de Caracas, no hacen sino dejar al desnudo el servilismo de Kast; el tipo de amistades de las que se rodea y su nula voluntad de defender la soberanía sobre nuestros recursos.

Contrasta con la dignidad con la que brillan Lula, Claudia Scheimbaum y Gustavo Petro, sin contar con la heroica resistencia del pueblo cubano, referentes todos contra los que Trump destila babas y amenazas incomprensibles e irracionales.


Pero no hay que quedarse en la superficie. Las políticas guerreristas e imperiales de Trump, tienen como correlato los recortes brutales a la salud de los trabajadores norteamericanos; el cierre de la Secretaría de Educación; los programas de salud para personas trans; los recortes a los programas de seguridad social. Exactamente los mismos planes que tiene Kast en nuestro país. Por esa razón no es raro que tan solícitamente y sin que nadie se lo haya pedido, aplauda la masacre del derecho; la prepotencia imperial y el robo de los recursos naturales de nuestra América, tal como lo hacen el grupo de calcetineras que tiene Trump en el continente.