jueves, 30 de enero de 2025

La nueva situación política

Andy Warhol. Latas de sopa Campbells, 1962



Se podría considerar casi un lugar común, usar esta frase para comenzar un análisis de la coyuntura posterior a la aprobación de la reforma previsional en el Congreso. Una obviedad. 

Qué es lo que cambió. No todo lo deseable para unos y demasiado para otros. Por eso todos celebran; pero nadie abre champaña ni hubo fotos con los brazos en alto, recuerdo tristemente célebre de la democracia de los acuerdos. La diferencia subsiste y subsistirá mientras se mantenga vigente el sistema de AFP's como el estigma de la desigualdad y la exclusión consustanciales al modelo neoliberal.

Este resultado es la expresión de una sociedad desmovilizada y apática frente al devenir de la política aun cuando de ello dependa su propia sobrevivencia material. Lo cierto es que con la aprobación de la reforma, se acaba un capítulo del actual período presidencial y comienza su epílogo. Pero de una manera muy rara. Abriendo uno nuevo para el pueblo y los trabajadores y trabajadoras, uno de los méritos de la conducción que la ministra del trabajo, la compañera Janette Jara, le dio al proceso aunque algunos parezcan no darse por enterados. Ciertamente, una de las cosas que podría comenzar a cambiar, si es que las dirigencias sindicales y de los partidos de izquierda comenzaran a ser menos fatalistas y esperar menos lo que digan gabinetes ministeriales y negociaciones parlamentarias, para empezar a asumir con mayor propiedad la responsabilidad de su destino.

En efecto, la resolución de la larga tramitación de la reforma, la que en rigor se extiende a varios gobiernos anteriores al actualmente vigente, no concluyó con el sistema de AFP's y pese a los deseos de neoliberales, conservadores, magnates del sistema financiero, transnacionales y representantes  de la derecha en sus diversas denominaciones, no resuelve el problema de su legitimidad, de lo que dan cuenta incluso sus exabruptos. La sociedad y el espectro político se sigue dividiendo entre quienes luchan por el fin del sistema de AFP's y quienes lo defienden.  Mientras así sea, la sociedad va a seguir debatiendo acerca de su sentido y utilidad. Tal como ha sido con todas las conquistas del pueblo a lo largo de su historia, finalmente la reforma va a ser el resultado de sucesivas conquistas de las que lo aprobado en el Parlamento en días recientes es apenas un entremés. Y para lo cual debe el pueblo prepararse. 

El plato de fondo va a ser servido tan sólo una vez que la izquierda y las organizaciones sociales y sindicales tengan la capacidad de hacerlo. Y ello no será probablemente de una sola vez sino como el resultado de sucesivas batallas y conquistas. Así fue la construcción de los sistemas nacionales de salud y educación públicas; la conquista de derechos laborales y sindicales; la reforma agraria. Ello hasta el golpe militar en 1973 y la serie de modernizaciones emprendidas por la dictadura entre las décadas del setenta y el ochenta del siglo XX, naturalizadas por generaciones enteras de chilenos y chilenas nacidos con posterioridad a 1990.

De esta manera, la reforma del sistema previsional no concluyó sino que recién comenzó. Algo parecido a lo acontecido con el sistema educacional de mercado que recién con la Ley de Inclusión y la Nueva Educación Pública aprobadas en el primer mandato de la Presidenta Bachelet, comienza su desmontaje, desmontaje que habría sido más rápido y profundo de haber contado con una participación más activa del magisterio y la comunidad educativa. No se trata de sacar el ábaco y sacar la cuenta de lo que se logró en relación con lo que se propuso, el ejercicio más facilón para aspirantes a dirigente político o sindical de tiempos postreros y antiguas glorias caídas en desgracia. Sino de lo que falta para conseguir una que realmente sea un sistema de seguridad social, entregue pensiones dignas y garantice los derechos de personas mayores, en un mundo cada vez más complejo y al mismo tiempo lleno de posibilidades para el desarrollo de sus proyectos de vida, negados únicamente por la apropiación privada de un grupo de magnates de la riqueza producida por millones de trabajadores y trabajadoras. 



lunes, 20 de enero de 2025

La batalla por la legitimidad

Otto Dix. Mis padres, 1921


La  resolución que ha tenido hasta ahora, la negociación en el Parlamento por la reforma del sistema previsional, terminó en una discusión acerca de su legitimidad.  Los representantes de Chile Vamos así lo han declarado en varias ocasiones; su objetivo es devolvérsela y cerrar de esa manera la grieta por la cual pudiera reintroducirse el germen de un nuevo levantamiento popular como el del 18 de octubre. Las autoridades del gobierno y dirigentes de  las coaliciones oficialistas, para argumentar una incapacidad a todas luces decepcionante tomando en consideración el tamaño de la tarea. 

A la ministra Jeanette Jara, a la vista  de los resultados obtenidos hasta el momento, le tocó "bailar con la fea" considerando la enorme responsabilidad que cargó en sus hombros, sobre los que finalmente descansa el compromiso de realizar cambios en favor de trabajadores y pensionados y especialmente mujeres triplemente discriminadas, como trabajadoras, como mujeres y luego pensionadas en condiciones de extrema pobreza. Y al mismo tiempo explicar los alcances y significado reales de lo avanzado hasta el momento sin renunciar a dicho compromiso. Es una actitud que contrasta con el oportunismo, la verbosidad y las medias tintas de otros. 

En buena hora que la discusión sobre la legitimidad y los fundamentos del sistema previsional siga abierta y es lo que habrá que profundizar para ir poniendo en claro la correlación política en la que se ordenará la lucha por la dirección de la sociedad chilena que seguirá al neoliberalismo en el futuro. Por esa razón el discurso buenista sobre el consenso y las bondades del diálogo se vuelve cada vez más contradictorio y  falso y el debate posterior a la aprobación de la idea de legislar en el senado, más ríspido.

En primer lugar, es reconocido por todos que el sistema de AFP's va a seguir existiendo pese a la intención original del gobierno y de las coaliciones políticas que lo sustentan, de acabar con ellas. Reconocimiento de una incapacidad; en sentido contrario, expresión del poder que tienen las concepciones políticas y culturales dominantes de moldear el sentido común; pero también del desgaste de su legitimidad y del riesgo que ello implica para la sustenatibilidad del sistema. Son todos factores que lo explican pero que no alcanzan a justificar la reivindicación de un triunfo. 

Este empate debiera resolverse, pues, en el plano de la moral y la cultura. De ello da cuenta el contenido y el tono que ha ido adquiriendo el debate posterior y las recriminaciones mutuas acerca de la sinceridad de los suscriptores. Desde este punto de vista, lo avanzado hasta ahora en el trámite de la reforma previsional no hará más que generar unas nuevas condiciones para continuarla, no su conclusión.

La defensa de la reforma no es suficiente, por esta razón, para generar una alternativa a su actual situación. De ahí, por ejemplo, que la candidata presidencial de la derecha tradicional se enrede en un discurso contradictorio y sibilino que está empezando a dejar al descubierto su compromiso con las bases ideológicas, doctrinarias y de clase del sistema de AFP´s y  al mismo tiempo, lo contradictorio que esto es con las aspiraciones de la sociedad de cambios estructurales a un sistema empobrecedor y excluyente.

De ello está sacando ventaja, por el momento, la ultraderecha que con toda seguridad va a terminar fagocitándola, tal como ha pasado en Argentina durante el gobierno de Millei en que LLA se lleva a vista y paciencia la feligresía de Macri de un PRO cada vez mas desgastado y poco creíble. 

Que esta contradicción se vaya a resolver en el plano de la moral significa -contrariamente a lo que supuso una noción chapucera y superficial dominante en amplios sectores de la izquierda en los noventa- que ello es un problema de masas, no es la oposición entre sistemas de valores opuestos. Son formas de relación social; de las clases entre sí y de estas con el Estado las que están en los fundamentos del debate y las que finalmente los van conformando como resultado de las miles y millones de interacciones que realizan los seres humanos. 

El diálogo y el acuerdo son una de las formas de expresión que estas asumen; el conflicto y la contradicción también. Y no solamente entre diversos actores del sistema político. Estos representan su forma más elaborada quizás pero no la última y definitiva. Será la que protagonicen las masas, en sus más variadas formas, las que finalmente resuelvan los que prevalezcan en la sociedad posneoliberal en la que el sistema previsional, por esa razón, expresará una nueva forma de relación entre empleadores, Estado, trabajadores y personas mayores basadas en el respeto por la dignidad de la persona humana, la igualdad y la libertad para desarrollar su proyecto de vida y no el lucro los que estén en el centro. 

Se trata de un desafío para el movimiento sindical, la izquierda y el movimiento social en sus más variadas expresiones. No hacerse cargo de éste, una promesa segura de intrascendencia y un favor para las pretensiones del fascismo. 

martes, 14 de enero de 2025

salir del asombro

Guilermo Núñez. Sin título IV. 2019


Comenzó el año 2025 con una importante noticia, que no es precisamente la del fin del sistema previsional heredado de Pinochet ni la del surgimiento de un movimiento de masas que ponga contra las cuerdas al odiado neoliberalismo. Menos épica; quizás más sórdida y en todo caso, más truculenta es la trama alrededor del juicio en que se sientan en el banquillo de los acusados connotados operadores, asesores financieros, corredores de la bolsa y abogados de la plaza, incluyendo por cierto al ya mítico José Luis Hermosilla. Los hedores indisimulables ya afectan a diferentes protagonistas del sistema financiero quienes ya no pueden seguir disimulando su connivencia y la comunidad de intereses que representan.

Todo ello, ante la aparente indiferencia de la opinión pública, más preocupada según los medios, por la seguridad y la inflación. Los representantes de la sociedad en el sistema político, salvo honrosas excepciones, parecen objeto de un tropismo originado por estos y no por una voluntad orientada a la consecución de un fin. En el mejor de los casos, los motiva una aspiración oportunista y superficial por la reforma del régimen político, que pasa por alto que son los que la promueven, los identificados por la sociedad, precisamente, como su principal obstáculo.

En este sentido, resulta altamente sospechoso. Y más sospechosa aún, la aparente diversidad entre su crisis de legitimidad con la del sistema financiero envuelto en una trama de estafas y latrocinios presentados por la prensa del sistema como si fuera el guion de una serie de Netflix. No hay en este sentido una sola explicación racional del asunto y todo aparece envuelto con una apariencia de sentimentalismo, dudosa moralidad y efectismo que tienen como finalidad maximizar las ventas y la captura de audiencias, nunca la promoción de un debate acerca de sus causas y la sanción social, política y moral que debieran conllevar y recaer sobre sus responsables.

El escenario ideal para el surgimiento de discursos de odio; recetas simplonas; llamados al orden y demagogos como Millei, Trump, Bolsonaro o Bukele. Se coordinan internacionalmente; actúan en forma matonesca amenazando gobiernos, difamando, haciendo gala de la charlatanería más pedestre para difundir su recetario, mezcla de nacionalismo, privatización, individualismo y discriminaciones de diverso signo. Los multimillonarios que los financian y para quienes trabajan, intervienen directamente en política apoyando fascistas, admiradores de Hitler y Mussolini, ante una tolerancia escalofriante o una confusión del resto del espectro político que no acierta a reaccionar aún.

De ello ya se dan cuenta connotados representantes de la vieja guardia de la democracia de los acuerdos sin salir de su asombro. La derecha tradicional no solamente los tolera sino que los utiliza como última barrera de contención o simplemente sucumbe ante su incapacidad de ser una lo suficientemente eficiente, para terminar abdicando ante su prepotencia, el apoyo de los grandes capitales, la industria de la entretención masiva, las comunicaciones y la información. Por esa razón, su vieja receta de buscar un término medio, un centro inconcebible en estas circunstancias, basada en la defensa de los supuestamente más exitosos veinte o treinta años de nuestra vida republicana no conmueven a nadie excepto a ellos mismos, de lo que da cuenta la asombrosa -por lo extravagante- declaración del ex presidente Frei R.

La dignidad de Claudia Scheinbaum, Gustavo Petro; la consolidación del proceso bolivariano; el surgimiento de un mundo multipolar en el que el imperialismo representa en la actualidad la sola defensa de sus restos de antigua opulencia durante la globalización neoliberal obligada a refugiarse en un nacionalismo demagógico y reaccionario, son señales de que derrotar al fascismo es posible y necesario. Sin embargo, ello no será el resultado espontáneo o natural de la evolución de los puros hechos o de tendencias inevitables. Se requiere voluntad; audacia política, espíritu unitario, pero especialmente la convicción de que va a ser el resultado de una lucha con los reaccionarios. Ellos están dispuestos a sacrificar a gran parte de la humanidad si es necesario con tal de resguardar sus intereses.

 


lunes, 30 de diciembre de 2024

El año decisivo

Eugene Delacroix. la libertad guiando al pueblo. 1830



 

Como en 1986, el próximo podría resultar ser un año decisivo para chilenos y chilenas. En pocas semanas, de hecho, recién comenzado el 2025, se va a sellar una de las reformas más importantes del programa de gobierno de Apruebo Dignidad y sus aliados de Socialismo Democrático, que es la reforma al sistema previsional, o debiera hacerlo. Ciertamente, no se trata de cualquier reforma. Está en el corazón del sistema neoliberal, porque es la caja del sistema financiero, cuestión de la que la derecha está perfectamente consciente.

 

Por eso, la majadería de su propaganda sosteniendo la presunta propiedad individual de los fondos que administran las AFP's, argumento que si tiene la capacidad que tiene de sostenerlas en la actualidad, pese a su colosal desprestigio, se debe únicamente a su control de la industria cultural, la información y las comunicaciones. Estas demuestran cotidianamente una de las contradicciones más profundas del sistema y explica también la imprevisibilidad de los comportamientos sociales y colectivos expresados en la famosa frase "no lo vieron venir", en la medida que sus mismos controladores sucumben al discurso armado y difundido para mantener bajo control a trabajadores, trabajadoras, empleados y profesionales de clase media que los sostienen con su propio esfuerzo y ahorros, sin que sus controladores tengan que hacer mucho para enriquecerse, excepto especular con plata ajena.

 

El hecho de que la reforma afecte el corazón del sistema, además, tiene como consecuencia que las posiciones a su alrededor se radicalicen de manera tal que el sistema político se fragmente dando origen a posiciones ultrafundamentalistas de mercado que tensionan a la derecha tradicional generando contradicciones en su interior y que ya han fagocitado a varios de sus liderazgos y al mismo tiempo desmovilizando a la izquierda sumiéndola en un marasmo asombroso considerando que es su propio gobierno quien la impulsa.

 

Un escenario soñado para los liderazgos mesiánicos, populistas y reaccionarios. La derecha ha boicoteado permanentemente la reforma y tratado de evitar a toda costa terminar con el sistema de capitalización individual, la administración privada de los fondos de pensión; su uso en el financiamiento de otras industrias con la plata de los trabajadores, así como otorgar aunque sea un mínimo de capacidades al Estado de regular esta industria. Su objetivo en este momento es endosarle al gobierno esa responsabilidad, usando la vieja cantinela de los acuerdos como pretexto para hacerlo.

 

Este escenario es posible sólo por la desmovilización de la sociedad, de sindicatos y asociaciones de empleados y profesionales; usuarios y a la vez rehenes del sistema que simplemente presencian como testigos impávidos cómo se resuelve uno de los nudos, uno de los huesos duros de roer, del sistema neoliberal y que explican el poder que ostenta un puñado de especuladores y magnates de las finanzas sobre el resto de la sociedad. En este sentido, la única manera de salir de esta situación de aparente empate, situación funcional a los intereses de la CPC y la derecha, es la más amplia movilización de la opinión pública y la sociedad civil, la misma que obligó a Pinochet a adelantar el itinerario de  traspaso del gobierno contenido en la Constitución del 80 después del paro nacional de 2 y 3 de julio de 1986.

 

El 2025 va a ser decisivo, por lo tanto, porque en él se debieran decantar las posiciones que en el futuro van a disputar la dirección posneoliberal que va a tomar la sociedad chilena en el futuro. Una abiertamente clasista y reaccionaria o una democrática, nacional y popular que aporte a la construcción de una América Latina inserta en un nuevo orden mundial respetuoso del medioambiente, comprometido con la diversidad cultural y la justicia social. Y ello sólo será así en tanto sea el propio pueblo el que rompa la situación de inmovilidad a la que la institucionalidad vigente, condena al sistema político y a la mantención de este orden de cosas insoportable. 

miércoles, 11 de diciembre de 2024

Fachos al poder!

Jean Dubuffet. Le Guilleret. 1964
                                         


La semana que termina, estuvo marcada por la ofensiva conservadora. Lamentablemente para chilenos y chilenas, la derecha se mueve en la dirección de una deriva reaccionaria que, aparentemente, no tiene vuelta atrás. Después de las elecciones regionales y municipales, la derecha tradicional, aunque pudo respirar momentáneamente, comienza a sufrir la aceleración de su deterioro irreversible y solamente se dedica a dar manotazos de ahogado que apenas disimulan su extinción definitiva. 

En efecto, estos días solamente, el circunstancial presidente de la UDI, diputado Guillermo Ramírez, tiene que salir a dar explicaciones a su par de Republicanos, Agustín Squella, a propósito de lo que quiso decir en materia de pensiones y en el marco de la discusión que se da en el congreso a partir del proyecto de reforma del gobierno del Presidente Boric. 

En una performance patética, Ramírez se deshace en explicaciones para demostrar que es tan reaccionario como el segundo en cuanto a su defensa del sistema de capitalización individual y tan servil como éste en la defensa de los intereses de la industria del sistema privado de pensiones. Con aires de una dignidad de pantomima, anuncia desde ya su oposición y la de su partido a llegar a un acuerdo en el Congreso para destrabar la reforma previsional. En buen chileno, eso quiere decir que está por mantener el sistema tal cual existe hasta el día de hoy y como fue concebido por José Piñera, en plena dictadura militar, hace ya cuarenta y cinco años aproximadamente. 

Es más, su única disposición para llegar a un acuerdo tiene que ver con aumentar el multimillonario fondo que administra y gracias al cual mantiene rehén al sistema político; e incrementar la PGU, que ni siquiera pagan las AFP's sino el Estado, que según la derecha, los empresarios y sus astrólogos de la macroeconomía, para lo único que sirve es para financiar sus negocios y hacerse cargo de resolver sus estropicios. Es lo que se conoce comúnmente como principio de subsidiariedad. 

El escándalo de la devolución de las ISAPRES de los cobros abusivos que realizó a sus usuarios viene a confirmarlo. La derecha, en el trámite de una ley que era, a todas luces, una maniobra de salvataje de esta otra "industria", consiguió incluso condiciones más favorables a las que ya de por sí suponía, posibilitando estas devoluciones que es como decir que el abuso reconocido por el Poder Judicial, primero, e intentado subsanar chapuceramente mediante la ley corta, no le salió ni por cura'o. Una demostración del poder que ostentan, gracias al que, al igual que el de la industria de las AFP's, tienen cautivos a miles de trabajadores y trabajadoras y al Estado de Chile de rodillas. 

Los partidos de la derecha tradicional, tal como lo demuestran las declaraciones de Ramírez, no tienen mucho más espacio para seguir cuenteando. Esto es tan así, que incluso sus sectores dizque "democráticos" se refugian en la candidatura de una de las representates más fanáticas del pensamiento neoliberal, pinochetista disimulada y némesis en vida de Piñera, que en un gesto post mortem, a través de sus colaboradores entre los que destaca su primo, la eleva a la categoría de heredera política. 

La táctica parece consistir más o menos en ser tan fachos como los republicanos para evitar que estos últimos les arrebaten su posición hegemónica en el sector. El resultado es más o menos el mismo. La mantención del poder de los mismos que lo han detentado en los últimos treinta o cuarenta años, banqueros, prestamistas y especuladores, y de la posición culturalmente hegemónica en la sociedad actual que les permite defender la legitimidad moral de sus proyectos y negocios aun cuando son abiertamente contrarios al interés nacional, el mejoramiento de la calidad de vida de trabajadores y trabajadoras, empleados, clase media y el medioambiente. 

El caso Dominga es suficientememnte elocuente al respecto. Como era de suponer, la candidatura de Matthei después de las elecciones territoriales, resultó herida. Le han salido al camino ya varios críticos dentro de su mismo sector, como el pintoresco Carlos Larraín, un representante típico de la derecha tradicional católica, latifundista y autoritaria y el eterno candidato neofascista José Kast. Los socialcristianos, expresión de un neoconservadurismo evangelista que incluso ganó la gobernación del Bío- Bío y que cuenta con una representación parlamentaria nada despreciable, también están empezando a hacer valer su condición de fuerza importante de esta nueva derecha. 


La única manera de resolver esta dispersión pasa probablemente por devolverle autoridad y convicción al sector tras un liderazgo fuerte y decidido. Liderazgos de este tipo son los que representan en América dirigentes tan bizarros como Trump, Millei, Bolsonaro o Bukele. Sea Mattehi, Kast o quien sea el que tome la posta, es el futuro de la derecha y ante lo cual debe prepararse el pueblo, la izquierda y el progresismo so pena de tornarse intrascendente. 


viernes, 6 de diciembre de 2024

A fuego lento

Chaïm Soutine. Piece de boeuf. 1923



                                        


En el transcurso de esta semana,  a los escándalos ya conocidos y explotados hasta el hartazgo por la prensa del sistema, se vienen a sumar el de las devoluciones ridículas que las ISAPRES han realizado de los dineros robados a sus usuarios luego del fallo de la Corte Suprema y de la Ley corta aprobada por el Parlamento que estableció la forma de hacerlo efectivo para supuestamente evitar el colapso del sistema sanitario.  

También la declaración del ex ministro Felipe Ward incriminando directamente al pro hombre de la UDI Andrés Chadwick, en la trama de corrupción de los permisos de construcción del grupo Patio y los hermanos Jalaff y los nuevos antecedentes del caso de Maipú que involucran cada vez más claramente a Joaquín Lavín. 

La prensa del sistema abunda en la filtración de antecedentes  que salen de la fiscalía, involucrando a abogados querellantes y defensores como si fueran parte de la misma trama; pone en la misma página cobertura de los casos Monsalve y convenios, tratando de empatar y de ocultar al mismo tiempo imágenes que pudieran ser incómodas -como las de Chadwick yendo a declarar, lo que contrasta con la manipulación pornográfica de las imágenes de Daniel Jadue esposado y vestido de amarillo durante su formalización-. 

El descrédito del sistema no puede ser más generalizado y profunda la pérdida de credibilidad de las instituciones democráticas y cualquier forma de asociatividad, sea de las que representa el Estado -como municipios, Parlamento, empresas públicas- o de las de la Sociedad Civil -como sindicatos, ONG's y organizaciones  vecinales- así como las de los partidos políticos. Es la aplicación más ortodoxa del aserto del asesor fascista de Donald Trumpp, Steve Bannon, de "inundar la zona con mierda". A las perdidas, algún oportunista ultra podría hacerse cargo de restablecer el orden y evitar que toda esta crisis a la que la ha arrastrado el neoliberalismo y el lazais faire desbocado -que es como el ethos de su cultura- pueda convertirse en una posibilidad efectiva de cambio radical, que es a lo que conduce o debiera conducir. 

Mientras siga siendo objeto de debates y elucubraciones de salón; de conspiraciones palaciegas y fórmulas de reforma al sistema político como las promovidas por el senador socialista Alfonso de Urresti con ayuda de la derecha, estas seguirán en el plano de las reformas interminables y a la sociedad en una eterna crisis sin solución excepto las del tipo libertario, republicano o trumpista, que no son otra cosa que la involución reaccionaria de las sociedades a la paz de los cementerios que promueve el fascismo en sus diferentes versiones. 

La crisis del neoliberalismo se cuece a fuego lento pero no conduce necesariamente a la reforma estructural del supermercado en que ha convertido a la sociedad. 

Solamente la irrupción de la diferencia a través de una ruptura provocada por medio de la lucha de masas hará posible que salgan de este círculo vicioso de descontento, apatía y represión. Ello no cierra la vía institucional; al contrario, le abre perspectivas reales de realización y le otorga una legitimidad de la que carece por la misma naturaleza elitista y cerrada a la que la condujo la democracia de los acuerdos. 

Esto no es cuestión de muñequeo ni de fórmulas complicadas sino de voluntad , audacia e inteligencia politica. Señalar las fracturas no para buscar acuerdos inconcebibles sino para mantener abierta la brecha. Reivindicar la diferencia, la identidad de la izquierda y de lo popular desde su historia proyectándose al nuevo mundo que se empieza a abrir paso contra los embates de la derecha por evitarlo y las dudas e incertidumbre de diletante que termina por mimetizarse con ésta.

 


miércoles, 27 de noviembre de 2024

Como el ave Fénix

Kasimir Malevitch. Cuadro negro sobre fondo blanco. 1913

Como siempre en el caso de cualquier elección, los resultados de la segunda vuelta de las regionales se han prestado para toda clase de interpretaciones. Todos ganaron....¿todos ganaron? Más bien demuestran un inmovilismo alarmante; la incapacidad de la sociedad de concebir y comprometerse con proyectos de cambio respecto de la actualidad. La elección se trató casi de un cambio de elencos, con la excepción de Rodrigo Mundaca, expresión de lo cual es la abrumadora ventaja que le saca a la candidata de la derecha más anacrónica y representativa de la defensa a troche y moche del neoliberalismo y un sistema político acartonado, elitista y hecho a la medida de la mantención del status quo. Lo más relevante de esta elección. Una experiencia que hay que observar y analizar con detención. 

Vamos por parte. La derecha avanza de uno a seis gobernadores, pero considerando que para ésta se trataba de un plebiscito del gobierno, perdió por paliza. En segundo lugar, porque su eventual candidata presidencial se desplegó apoyando a sus candidatos y así y todo, estos no despegan, dejándola de pasada en una incómoda posición. En tercer lugar, porque en las regiones que concentran la mayor cantidad de electores y que destacan por su importancia política -la Metropolitana y la Quinta- con excepción de la Octava, es derrotada con bastante holgura. Mal por Matthei; su eterna campaña, puede que la termine agotando antes de llegar a la meta y que en el camino le salgan competidores, que desordenen el sector. 

Hasta ahí todo bien. Sin embargo, sumando la cantidad total de votos, la derecha obtiene una leve ventaja sobre el oficialismo, que en esta ocasión incluía de un modo confuso a los remanentes de la DC. Nada como para celebrar, pero señal de alarma de la que habría que tomar nota. Además, los republicanos, pese a no haber elegido gobernadores e incluso haber sido derrotados por sus aliados en la única región donde pasaron a segunda vuelta, avanzan en la conformación de CORES. Los republicanos, igual que en el caso de los concejales, demuestra una capacidad de avanzar en forma sostenida aunque no espectacular. Los dos millones de Francisco Orrego en la RM no son nada despreciables aun cuando no fueran suficientes para derrotar al incumbente. 

Probablemente una de las cuestiones más llamativas es el triunfo de Claudio Orrego en la RM. Por diez puntos además y no como él mismo había previsto, por una diferencia marginal. Las razones van desde la calidad del candidato opositor, un desconocido con una performance chabacana y de una agresividad que no tuvo el resultado que este tipo de desfachatez  utilizada por las derechas de todo el mundo, ha tenido. Por ejemplo en los Estados Unidos, donde su candidato, acusado de conspiración contra la democracia, fraude electoral, instigación a la insurrección, procesado por violación, evasión de impuestos, etc. resulta electo. Lo mismo en el caso del Bolsonarismo que logra movilizar a miles que creen en la inocencia de su líder o incluso disculpan sus fechorías como si las acusaciones que pesan en su contra fueran no más que el lloriqueo de sus adversarios.

Esta incapacidad de la derecha, debiera motivar un análisis más detenido. 

Pese a su sectarismo, en la votación de Orrego debe haber una proporción importante de votantes de izquierda que reaccionaron ante el peligro del triunfo utraderechista. Incluso votos de centroderecha que lo hacen en el mismo sentido. Ningún gran logro, solamente capitalizar un temor extendido a su radicalidad y los efectos desestabilizadores que pudiera provocar en caso de ocupar puestos de poder en el gobierno regional.  

El de Saffirio en La araucanía, viene a reforzar este aparente renacer del humanismo cristiano y las posibilidades de un centro político que se encuentra en retirada hace rato, pero que en estas circunstancias  de aparente empate entre las fuerzas de la reacción y las de la reforma politica y social, intuye una posibilidad de renacer de entre sus cenizas. El comportamiento del PPD y la DC en el curso del trámite de la Ley de Presupuesto, tambén así lo indican. En lugar de comportarse como un centro doctrinario, con propuestas de reforma incluso parciales y gradual, lo hace colocando sus votos en forma aleatoria y circunstancial. 

Este aparente equilibrio hacia la inmovilidad, solamente le preparan el camino al avance silencioso y paulatino de los republicanos y otros sectores emergentes de la ultraderecha, como los socialcristianos que derrotan a un veterano de la transición, el ex senador Alejandro Navarro en el Bío-Bío. Esta convergencia hacia la mantención de un equilibrio que se expresa en un aparente empate y en el renacimiento de fuerzas de centro que presumen transversalidad y moderación, son facilitadas por la desmovilización de los sindicatos, las organizaciones sociales y los partidos de izquierda, que además ostentan en la actualidad condiciones incomparablemente mejores que las que tuvieron en los noventa para hacerlo. 

Por el momento, la derecha no avanzó más y la izquierda tampoco retrocedió como aquella presumía. La situación nacional tiene la apariencia de una calma inconmovible. Eso no significa que este estado vaya a permanecer. Hay fuerzas subterráneas que se mueven lentas pero implacables. Un descontento social, una rabia contenida, que la ultraderecha explota a través de su potente red de medios exacerbando el temor y la desconfianza, a través de denuncias extravagantes; acusaciones vacías; ataques violentos, etc. y por otra un avance electoral y territorial lento pero sostenido de la ultraderecha. 

Mezcla explosiva que solo mediante una decidida acción y propuesta puede ser detenida, so pena de mantenerse siempre sosteniendo el mal menor que hoy por hoy, le podría abire las puertas de par en par